Viernes, 19 Enero 2018
bandera-ingles  bandera españa

Javier Fillat: “Cuando el campo deja de invertir se paran los tractores y las changas no tienen lugar”

Publicado en Ganadería Martes, 09 Enero 2018 00:00
Valora este artículo
(28 votos)

Entrevista al productor agropecuario de Durazno, Ing. Agr. Javier Fillat.
*Por Federico García Paulette

Filliat

 

¿Cómo observan este nuevo año para el agro?

Desde los mercados internacionales, por la demanda y los precios para nuestros productos lo vemos con mucho optimismo. Pero lamentablemente es muy probable que sigamos con muy baja rentabilidad. El tema pasa por los altos costos internos, los que nos hacen tener muy mala competitividad en el exterior, y por un atraso cambiario, el gran impuesto, ya que es una alta transferencia de riqueza de los sectores productivos hacia los otros sectores. Esto lo sentimos cuando vamos al cambio a vender los dólares, que es la moneda en que vendemos nuestros productos.


¿Cómo cuantifican este impacto?

Con este atraso se nos quita del 15 % al 20 % del Ingreso Bruto, lo que representa un 40 % del Ingreso Neto en los sistemas más tradicionales, teniendo en cuenta una relación insumo producto I/P de 0,5 y 80 % de la ganancia en los sistemas más intensivos (relación insumo producto I/P de 0,75), por lo tanto son los sistemas más intensivos los que se ven más perjudicados.

Estas menores ganancias en pesos, para la mayoría de los productores medianos y chicos no cubren el costo de vida del productor, lo que les obliga a dejar de invertir, no por no querer sino, por no poder, para lograr sobrevivir.


¿Y esa desinversión qué impacto tiene?

Como todos sabemos, cuando el campo deja de invertir se produce una baja en la cantidad de asalariados, se paran los tractores, las changas no tienen lugar, no hay alambradores, ni albañiles, nada. Este fenómeno produce desempleo, lo que afecta primero a las ciudades del interior en su comercio y a todos los sectores que abastecen al agro; esto se convierte en un gran círculo vicioso de mayor y mayor desempleo que genera recesión en las ciudades del interior, la cual llega posteriormente a la ciudad de Montevideo, la capital, cuando ya la vuelta atrás de este fenómeno es casi irreversible.


¿Y esto a que se debe?

El agro hoy no es escuchado por el gobierno, y la prueba la tenemos cuando el Presidente de la República niega y posterga repetidamente la entrevista que solicitaron las entidades rurales. Por suerte, parecería que en las próximas semanas podría darse lugar a dicha reunión, la cual nos tiene esperanzados. ¿Cómo es posible que en la agenda del Gobierno no haya prioridad para escuchar a un sector productivo que representa un alto porcentaje del PIB del país?

Es claro, es simple, la historia se repite.


¿Qué historia?

Hay un divorcio de la ciudad con el campo, fenómeno que se dio en todo el siglo XX, el cual lo han estudiado e investigado varios historiadores contemporáneos, y muy en especial el Lic. Oscar Padrón Favre. Él ha realizado varias conferencias explicando la historia de dicho fenómeno en la vida de nuestro país. Nosotros solo podemos hablar de los principales conceptos que nos quedaron de dichos discursos.

Desde la época colonial el campo y el interior del país siempre fue mirado por Montevideo solo como un lugar donde extraer riqueza sin preocuparse de cómo vivían sus pobladores los gauchos.

A su vez Montevideo le fue agarrando miedo al gaucho, ya que si bien éste era muy hábil con el lazo, el cuchillo y el caballo para todas las faenas de campo, al primer llamado de los caudillos rurales reclamando libertad y sus derechos como ciudadano, se convertía en un rebelde, un soldado, un gran combatiente, un verdadero revolucionario.

Cuando nos declaran independientes Brasil y Argentina, ya no tuvieron que luchar por el centralismo de la ciudad de Buenos Aires, el centralismo lo empezó a aplicar la ciudad de Montevideo. Ciudad en la que se fue creando una clase política ilustrada, que a principios del siglo XX por ley se quiso crear el “país modelo” con un “Estado Interventor”, pero con leyes que fueron redactadas y aprobadas en Montevideo, sin sugerencias ni aprobaciones a las mismas desde los habitantes del interior, ni de los gauchos. En aquella época solo vivían en Montevideo menos de la tercera parte de los habitantes del país.

Se crean centros educativos para todo el país, pero la Universidad de la República se radica solo en Montevideo, lo que hace que los estudiantes del interior que quisieran ser universitarios debían emigrar a la capital, esto generó que la capital se “robara” todos los mejores “cerebros” del interior, lo que llevó a que los mejores discursos políticos estuvieran en la capital y los habitantes del interior fueran llamados por montevideanos como “pajueranos” y de poca educación.


¿Y cómo siguió?

Además en Montevideo se concentraron todos los centros culturales con obras de grandes envergaduras el Teatro Solís, el Sodre, entre otros y nada de cultura para el interior. Esto generó una inferioridad cultural y de educación en el interior y obligó a los pocos productores y comerciantes más acomodados del interior de la época, a mudar a sus familias a Montevideo para lograr educar mejor a sus hijos, de los cuales, la mayoría no volvía al interior cautivados por la diferencia en calidad de vida entre la gran ciudad y el interior. Solo volvía el que se resistía y no quería estudiar, que no siendo “m’hijo el doctor” (como la obra teatral de Florencio Sánchez, 1903) se ocupaba de las tareas agropecuarias.

La superioridad de preparación intelectual capitalina generó la sumisión del interior. De ahí la clase política que se desarrolló en Montevideo gobernó el país, haciendo y deshaciendo leyes sin la voz de los del interior, ni del campo. También a principios del siglo XX la clase política culpó al “atraso del campo” de ser producto de unos pocos oligarcas terratenientes que trabajaban el campo como “la estancia cimarrona”, que no mestizaba los ganados criollos, no incorporaba agricultura, ni mejoraban las pasturas. Quedando hasta el día de hoy, ese concepto marcado en la sociedad Montevideana que ve el campo como un sector atrasado y que no se adapta a la tecnología.


¿Hay que mostrar que ese concepto es equívoco?

“La estancia cimarrona” desapareció hace muchos años, el campo hoy está totalmente tecnificado, hay muchos técnicos trabajando y asesorando. Sin duda que todavía hay un gran potencial para aumentar la producción, pero para eso se precisa mucha inversión y para invertir primero hay que ganar. Está demostrado que cuando se le da al campo la posibilidad de ganar, el campo invierte y esa mayor inversión enseguida genera más empleo, lo que activa el comercio del interior y las agroindustrias, lo que se convierte en un mayor bienestar para toda la sociedad, campo y ciudad.

Nosotros como duraznenses somos testigos de esto, en los últimos años buenos que tuvo el campo, el departamento de Durazno atrajo inversiones varias a la ciudad, las que se pueden ver entrando tanto por Ruta 5 como por Ruta 14: hoteles, silos, plantas de fertilizantes, laboratorios, fábrica de palillos de madera, frigoríficos, acopios forestales, entre otros. Todas estas apoyadas por el intendente Carmelo Vidalín y la junta departamental, lo que produjo un aumento en la calidad de vida para toda la sociedad duraznense; creció el comercio y la construcción, y vinieron varias marcas y comercios de Montevideo a establecerse a la ciudad atraídos por el mayor ingreso de los ciudadanos.

Este gran crecimiento y desarrollo en la sociedad, producto de las inversiones realizadas, hoy lo vemos con peligro de revertirse, dado a que el campo dejó de invertir desde hace ya tres años, debido a la baja rentabilidad. Esto es algo que nos preocupa, y mucho, no solo como productores sino como ciudadanos.


¿Cuáles son las soluciones que propones para que el agro enfrente dichos problemas?

Muy sencillo, si el gobierno no escucha al campo hay que rebelarse para logar representación política y votos y así ser escuchado por los sectores políticos.

La historia de la rebeldía del gaucho terminó en Masoller, con la muerte de Aparicio Saravia, por el ejército del Gobierno del ex presidente Don José Batlle y Ordoñez, una vez más la capital no escuchó al interior y a toda costa calló al gaucho. Aparicio Saravia luchó para que todos los ciudadanos estuvieran igualmente representados.

Desde ese triste evento en 1904 a la fecha de hoy, “el gaucho” que habita en el alma de todos los ciudadanos del interior y en los productores agropecuarios, que nos dedicamos y vivimos de las tareas del campo, nunca más fue escuchado, salvo raras excepciones, por la clase política ilustrada que gobernó y gobierna nuestro país hasta nuestros días.

Por todo esto, aprovechamos esta oportunidad para incitar a todos ciudadanos del interior y del campo, a sacar a ese “gaucho del alma” y levantarnos en rebelión, lógicamente estamos en tiempos modernos, y sabiendo que “la pluma es más poderosa que la espada”, como dide Edward Bulwer-Lytton, debemos sustituir aquellas lanzas y rifles por lapiceras y computadoras. Y así usar todo nuestro conocimiento, capacidad e intelecto para esta lucha intelectual revolucionaria.

 

¿Cómo sería esa rebelión?

Vemos este levantamiento en juntar todas las fuerzas de cada departamento, para realizar una Alianza CAMPO-INTERIOR representada por todas las organizaciones de los ciudadanos del interior y del campo hoy existentes, más las de los profesionales y trabajadores y de todos los ciudadanos del interior con alma de gaucho.

Le proponemos, a esta nueva Alianza intelectual, ideológica y cultural, Revolucionaria Departamental, con todos los mejores cerebros, lápices y computadoras, redactar los principales lineamientos para apoyar con voz y voto al político local, de cualquier pelo y color, sin banderas políticas, pero aliado y comprometido con los intereses del campo y del interior, para lograr representación política para el campo y el interior en la Cámara de Representantes. Ya que actualmente los políticos del interior no levantan la voz “del gaucho” por sentirse inhibidos por el voto partidario.

Sabemos que este llamado es difícil, ya que el interior y el campo han sido frecuentemente defraudados por el sector político que solo lo busca en campaña electoral, pero tenemos que hacer un esfuerzo entre todos para cambiar esto y exigirles a los políticos que nos escuchen y podamos tener representación política y participación en la estructuración de las leyes que nos conciernen.


¿Están hablando de lograr una representación política que hoy el campo no tiene?, ¿No es un poco utópica y ambiciosa la propuesta?

Sin duda que lo es, ya lo dijimos, es un llamado muy difícil, pero cuando la causa es buena no hay que temerle al fracaso o los fracasos anteriores, siempre hay que volver a intentarlo.
En una de las últimas charlas a los jóvenes del ex presidente el Dr. Jorge Batlle incitó a los jóvenes diciendo: “A ustedes les quedan solo dos posibilidades, o se involucran en la política o se van del país.”

Esto ha ocurrido en otros países, el campo necesitó representación política y votos para lograr ser escuchado.

El Lic. Oscar Padrón Favre expresa (textualmente en comunicación personal) “He dicho en alguna conferencia sobre estos temas que la polarización ideomática e ideológica CAMPO/CIUDAD (característica del siglo XX) hizo que los centros urbanos del interior fueran "arrastrados" al bando montevideano desconociendo cada vez más de donde le venía su sustento. Esto llevó a que la creciente debilidad electoral del campo (hoy absoluta) le impusiera su constante derrota político-económico-cultural. La batalla a dar es ideológico-cultural pero si no se traduce en votos se volverá a perder, por eso para mí en el siglo XXI (y después de la película de los tres devastadores atrasos cambiarios que hemos vivido desde 1978) se hace imprescindible ganar la decisiva adhesión del Interior para que tome clara conciencia que su destino no depende de los cantos de sirena de la seductora Capital sino de lo que pasa diariamente en todo nuestro hermoso territorio (sea agro, turismo, educación, cuidado de los recursos naturales, seguridad, etc.). Son temas que los siento de manera muy especial porque en ellos nos jugamos el destino como colectividad realmente nacional y no como mero aglomerado de individualidades”.

Sin duda que estos temas que a todos nos cuesta mucho tratar, son fundamentales si queremos aspirar a tener un país integrado CAPITAL-INTERIOR-CAMPO con verdadera integración social, cultural y económica para convertirnos en una verdadera Nación.

Inicia sesión para enviar comentarios