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Por cada US$ 100 que se exportan de soja, cerca de US$ 80 son valor agregado

Publicado en Panorama Agrícola Miércoles, 16 Agosto 2017 00:00
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Por Federico García

El 6º Encuentro Nacional de la Mesa Tecnológica de Oleaginosos (MTO), realizado ayer martes 15 en la Cámara Mercantil de Productos del País, fue el broche para cerrar una zafra record de soja (2016/17) y ponerle números al escenario que dejó y al que vendrá.

“No se puede gestionar lo que no se puede medir y somos conscientes que producir es cada vez más complejo y problemas complejos requieren soluciones complejas”, señaló al inicio de la jornada el director de la MTO, el Ing. Agr. José Pedro Sánchez. 

El Observatorio de Oleaginosos del Uruguay puso números a la zafra 2016/17, de la mano del economista de Deloitte, Pablo Rosselli, quien presentó los principales indicadores sectoriales y los posibles escenarios que hay planteados a futuro.

Respecto a lo que dejó la zafra actual, el economista expresó que a diferencia de la zafra anterior, en la 2016/17 el clima colaboró mucho, permitiendo así obtener rendimientos record, 55 % por encima de la zafra anterior, en 3.000 k/ha en promedio. A su vez, el área sembrada se mantuvo estable, en el eje de 1,27 millones de ha, de las que más del 70 % fueron soja de primera. Con estos datos la producción de soja habría alcanzado un volumen record de 3,9 millones de toneladas. “Otro elemento positivo de esta zafra fue la calidad del grano”, dijo Rosselli. De esta manera la producción total aumentó 62 % en relación a la zafra inmediata anterior.

Con este escenario, “es esperable que la soja vuelva a ocupar un lugar preponderante en el ranking de exportaciones, alcanzando un monto del entorno de US$ 1.340 millones, representando un aumento de 60 % en relación al año pasado”, dijo Rosselli. “De este modo la soja volverá a ser uno de los tres principales productos de exportación del país, cerca de la carne y la celulosa”, aseguró.

No obstante, y pese a que algunos costos directos en esta zafra disminuyeron en comparación con la zafra pasada, el complejo sojero pagó costos pre cosecha y antes de arrendamientos de US$ 455 millones. El valor total de las rentas pagas ascendió a US$ 135 millones, al tiempo que la demanda de servicios de transporte, acondicionamiento del grano y comercialización fue de US$ 190 millones.

Considerando todo sus impactos, los directos y los indirectos, a lo largo de la cadena de valor, el cultivo de soja generó un valor agregado de más de US$ 1.100 millones durante la zafra 2016/17, “lo que equivale al 1,8 % del PIB de Uruguay”, dijo Rosselli.

En tal sentido Rosselli fue claro, “no me gusta que se diga que la soja no es valor agregado”, y subrayó que no hay que confundir valor agregado con industrialización.

De esta manera, con los datos anteriores, se desprende que de cada US$ 100 exportados de soja, US$ 79 son valor agregado generado en Uruguay.

A su vez, el especialista detalló que con el antecedente de la zafra pasada muchos agricultores fueron más cautos a la hora de vender su producción y por eso no lograron captar los precios de punta que registró la campaña 2016/17. “Hacia fines de 2016 se vendió 15 % de la soja, otro 15 % se vendió en los primeros tres meses de 2017 y a fin de la cosecha se vendió 52 % de la soja, quedando aún 18 % de la producción pasada sin fijar precio”, graficó Rosselli. El precio promedio de venta de esta zafra fue de US$/t 345.

De cara a la próxima zafra, Rosselli señaló que se debería de esperar un descenso de los costos por hectárea del orden de 4 %, asociado a una mayor disponibilidad de semilla. La soja de primera en la zafra 2016/17 enfrentó costos de US$/ha 528 mientras que la segunda asumió un costo de US$/ha 481, sin tener en cuenta la renta.

No obstante, “Uruguay sigue siendo poco competitivo por su tipo de cambio”, dijo y señaló que en ese sentido “el margen del cultivo dependerá del rendimiento que logre”, además alertó por las dificultades de financiamiento que enfrenta el sector porque “los bancos y los proveedores están más cautelosos”, dijo.

El especialista señaló que para la zafra 2017/18 se deberá de esperar un rendimiento promedio más razonable, asumiendo un costo por hectárea de poco más de US$/ha 500, con un rinde promedio de 2.400 k/ha y un valor de venta de US$ 330, como probable escenario, dependiendo de las variables que puedan suceder de aquí en más.

Lo que sí aseguró es que “se mantendrá la poca competitividad del sector a nivel internacional, aunque destacó que Uruguay no tiene problemas de sobre endeudamiento”, por lo que no se espera falta de liquidez en el sector.

Por último, dijo que para la soja tal vez funcione “bajar endeudamiento con más producción”, pero que hay que analizar muy bien esa decisión para otros cultivos.

“Hay que acostumbrarse a que estos serán los precios de exportación hacia el futuro, no se deben plantear escenarios de negocios con precios altos, no hay que pensar en precios distintos, ni distintos para arriba ni distintos para abajo”, concluyó Rosselli.

El análisis realizado y presentado ayer por Deloitte, señala que considerando la importancia en la agricultura y en servicios agrícolas, la soja resulta clave para sostener más de 12.000 empleos en la economía de Uruguay en 2016, en los que están incluidos trabajadores agrícolas, proveedores de servicios y el transporte. Con una cosecha record en la zafra 2016/17, se espera que para este año la cantidad de trabajadores requeridos asociados a la agricultura sea aún mayor.

Seguido de los números presentados por Rosselli se llevó a cabo un panel denominado “Más allá de la coyuntura de los rindes record, pensando un sistema agrícola viable”, integrado por Rinaldo Mazzilli, Jorge Sawchik, Fernando Villamil y el propio Pablo Rosselli. Los datos de este panel serán analizados y publicado en profundidad, el próximo lunes en una nueva edición de Panorama Agrícola, de Tardáguila Agromercados.

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